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Mucha gente ama a sus animales y mascotas. Yo soy una de esas personas. Todo el mundo sabe que hay muchos animales esperando un hogar y yo hago todo lo que puedo por ellos. Si tuviera más espacio y pudiera hacerme cargo de ellos, seguramente todavía tendría muchos más animales. En el momento de escribir este artículo, la lista de invitados en mi casa asciende a cinco gatos y una tortuga. Este número cambia constantemente porque me es absolutamente imposible encontrarme frente a frente con un animal abandonado y no hacerme cargo de él sin que se me parta el corazón.

El mundo está lleno de gente bienintencionada que adopta animales sólo para volver a abandonarlos una vez que se dan cuenta de que les es imposible hacerse cargo de ellos o simplemente porque cambian sus circunstancias personales y no quieren que el animal entorpezca sus vidas. En muchas ocasiones, estos animales se intentan entregar a la sociedad protectora de animales local pero en otras, las más tristes, se opta por matar al animal o simplemente abandonarlo en una carretera lejos del propio domicilio. Lógicamente, este tipo de adopciones no resuelven el problema sino que lo aplazan por unas semanas o unos meses o, incluso, lo empeoran.

Las sociedades protectoras de animales, por su parte, siempre están colapsadas y aunque sus responsables están íntimamente en contra del sacrificio de animales, no suele quedarles más remedio que eliminar los animales que no son adoptados en un plazo de tiempo razonable o que no son capaces de mostrar síntomas de adaptación a la convivencia con seres humanos.

Hay gente que piensa que abandonar un animal lejos de la propia casa es un acto bondadoso, más humano que el llevarlos a una perrera donde puede ser sacrificado, sin tener en cuenta que las probabilidades de supervivencia de un animal doméstico en estado salvaje son bastante escasas. Aunque son animales bastante inteligentes como para encontrar comida y bebida, no se sabrán defender ante las enfermedades y, sobre todo, los coches, esas máquinas de matar animales. Pero es que incluso en el caso de que el animal sobreviviera, cabe la posibilidad de que encontrase pareja en un ambiente adecuado para su suervivencia y lograse reproducirse, con lo que el problemas estaría ahora, no sólo aunmentado sino fuera de todo control.

Tampoco las tiendas de animales suelen hacerse cargo de ninguna clase de perros o gatos que no sean cachorros y sean vendibles de los que, por otra parte, ya suelen estar bastante bien surtidos.

En estos tiempos tecnológicos que corren cada vez es más normal ver en todo tipo de foros y secciones de anuncios clasificados personas que regalan animales en un intento desesperado por quitárselos de encima (aunque, bien es verdad, mejor así que no abandonarlos o sacrificarlos).

Visto el panorama, hay que pensárselo bien antes de adoptar una mascota: debes serntir realmente amor por los animales. Si no eres una persona “animal” entonces búscate otra afición. En ningún caso metas en tu casa un animal sólo porque el vecino o tu cuñado tienen uno y si prevees que no lo vas a poder atener adecuadamente, no hagas caso a los niños que siempre están pidiendo cosas pero no son capaces (por naturaleza, son cosas de niños) de ejercer las responsabilidades que ello conlleva.
Si no te sientes realmente atraído por los animales, no caigas en la tentación de comprar una mascota “a ver qué pasa” porque seguramente, ni el animal cubrirá tus expectativas ni estarás dispuesto a asumir las molestias que conlleva.

Recuerda: los animales son como los niños. A veces se portan mal, a veces son torpes; requieren entrenamiento y disciplina.
Una de las principales razones por las que la gente abandona a sus perros es el mal comportamiento. Si adoptas un animal con los ojos bien abiertos, verás que tienen sus imperfecciones, sus molestias y sus gastos pero si eres capaz de asumir estas limitaciones, adoptar un animal dará a tu vida un aliciente que no puedes ni imaginar.