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El doberman es una raza de perro extremadamente leal pero que, por contra, necesitan de un líder dominante. Debe su nombre al apellido de su criador, el alemán Doberman, que a finales del siglo XIX, dio origen a la raza.

No hay que olvidar que tener un perro de esta raza en España implica obligaciones legales adicionales que no exigen otras razas de perros por su potencial agresivo, entre otros, estar libre de antecedentes penales y un certificado médico de aptitud psicológica igual al de los permisos de armas.

Los doberman son perros extraordinariamente inteligentes, para los que es necesario tener una mano firme de manera que se consiga orientar la educación del animal.

Sin embargo, más allá de la firmeza con la que hay que tratar al perro, el doberman es un animal cariñoso, que resulta amable y que le gusta compartir su espacio con la familia que le da acogida. Una familia a la que protegerá con absoluta dedicación.

Algo que debe tener en cuenta si se decide a criar un doberman es que este perro se aburre con mucha facilidad, necesita ser estimulado. Si lo deja solo, si lo desatiende, el perro no dudará en buscarse la vida para autoestimularse.

Algo que puede traducirse en correrías por la casa y en todo tipo de pillerías que dejarán tras de sí un reguero de desorden y hasta destrucción.

Si por algún motivo el doberman ha de quedarse solo, asegúrese que se le deja su comida escondida, que los mecanismos para abrir las puertas de salida a las zonas en las que pueda estar el animal están a su alcance.

Necesita buscar, encontrar, husmear soluciones para su gran inteligencia y vivacidad, no olvide.

Y si hablamos de los juegos con el doberman, lo mismo, desafíelo a encontrar su juguete preferido, y si no es capaz de encontrarlo, ayúdele, será un tipo de juego divertido, interactivo y rabiosamente participativo para un animal que siempre está dispuesto a hacer ejercicio físico.

Y hablando del ejercicio del doberman, si para otro perro ejercicio es igual a salud, como sucede en las personas, para estos animales es algo más. Sólo tiene que ver su estampa para caer en la cuenta de que están dotados para la movilidad. Ese es uno de sus fuertes, si no su verdadero fuerte.

El aprendizaje de un doberman tiene que basarse en el estímulo continuo. Si aplica palabras, tonos, movimientos fuertes o bruscos y el animal no acierta a desarrollar la tarea que aprende, acabará frustrándose y conseguirá poco en ese sentido.

El doberman reaccionará de manera nerviosa a la incertidumbre de una situación que se le escapa.

Prémiele con una golosina cada vez que lo haga bien, cada vez que complete la tarea. Tenga palabras amables con su doberman y acaríciele para demostrarle que está con él, que su liderazgo no crea distancias. Es así, como sacará toda la capacidad de este perro inteligente.

Doberman, firmeza y cariño.