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Se dice que a los gatos les encanta el pescado. Es cierto que los gatos son animales carnívoros, que para su desarrollo precisan de proteínas. Bastantes proteínas. Las proteínas de la dieta de un gato adulto sumarían un 50% de su ingesta de alimentos. Y las encontraríamos en el pescado y en la carne de res y de ave.

Sin embargo, las proteínas por sí solas no darían la salud plena a un gato. Una comida realmente equilibrada para un gato doméstico debería, además, tener cantidades apreciablemente altas de grasas.

Las grasas son importantes, deberían sumar, dependiendo de la época del año, si hace frío o hace calor, si se est? en verano o en invierno, del orden de entre un 10% y un 30%.

Si el gato fuera un animal joven, habría que aumentar incluso estas cantidades de grasas y situarlas entre un 17% y un 35% del total de su comida.

Pero no basta consignar grasas, hay que adaptarlas a la forma en la que el organismo del gato debe procesarlas. Los gatos deben recibir grasas saturadas e insaturadas al mismo tiempo.

A las saturadas para nuestro felino, las encontraremos en las carnes de origen animal, las insaturadas en animales y en vegetales en los vegetales. Las insaturadas, mire por dónde, serán las responsables de dar energía a los movimientos del gato. Grasas para sus cabriolas gatunas.

Pero, ojo. Estas proporciones en su alimentación no son cosa para tomárselas a la ligera. Sólo hay que ver cómo reacciona un gato que no recibe sus dosis de grasas normales. El gato sufre carencias si no las consume adecuadamente.

Son esos gatos que vemos en la calle con una piel que no es brillante, con un pelaje ralo y, en algunos casos, sin pelo, con calvas que denotan la mala salud de un animal que no se alimenta bien, que dispone de una alimentación de fortuna, la que pude conseguir por sí mismo.

Tenga en cuenta, por otro lado, que las grasas representan la parte del león de los alimentos envasados para gatos, son los más costosos. Y por esa razón, los fabricantes menos comprometidos suelen jugar con las proporciones de grasas saturadas e insaturadas en la composición de la alimentación de los gatos para conseguir las cantidades requeridas. Cantidades que no calidades.

Por eso es importante leer las etiquetas de la composición de los alimentos de nuestro gato. Un buen pienso para gato es el que presenta proporciones elevadas de ácidos grasos omega seis, por ejemplo. Ese puede ser un buen indicador de la calidad del alimento del gato en lo que se refiere a buenas grasas.

Pero también es importante encontrar ciertas cantidades de ácido omega tres que opera con respecto al omega seis como conveniente corrector para una adecuada absorción de ese componente.

Recuerde también que los ácidos grasos omega tres se localizan en las harinas marinas de pescado y en especies vegetales como el lino y otras.

Sin embargo, y como nota al margen en el tema de las grasas que debe ingerir un gato, un comentario. Independientemente de que las cantidades de proteínas y de grasas son importantes para todos los gatos, hablamos de estándares.

Un gato con nula movilidad y otro hiperactivo tendrán necesidades diferentes de alimentación que, en todo caso, deber? ser cotejada con el parecer de un buen veterinario. Téngalo muy en cuenta.