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Los gatos domésticos sufren la diabetes como los humanos. Aunque nos cueste creerlo, las complicaciones de salud que surgen alrededor de esa dolencia y los tratamientos más aconsejados son exactamente iguales a los de los humanos.

¿Pero como se desarrolla la diabetes del gato? Pues lo mismo, como la nuestra. Los alimentos se diluyen en el estómago de los gatos, formando componentes aprovechables. Uno de ellos es la glucosa que funciona en el organismo del animal como un agente energético vital.

La hormona que activa el proceso de asimilación de la glucosa se llama insulina y cuando no funciona o cuando lo hace incorrectamente el cuerpo del gato entra en un déficit que se distingue claramente como una debilidad, una falta de energía muy visible que también se interpreta como una desorientación espacial del animal.

La fórmula más sencilla de reducir el impacto o la aparición de la enfermedad de la diabetes del gato es regular los contenidos de los alimentos. Parece demostrado que altas dosis de hidratos de carbono de origen vegetal en su dieta, que no puede sintetizar su organismo, son contraproducentes. Hidratos de carbono vegetales tomados de forma masiva sólo pueden empeorar la diabetes del gato.

Si la diabetes del gato ya es manifiesta y no es suficiente el control regular de la comida, el de su composición, probablemente el veterinario opte con razón por administrar la insulina al animal.

La insulina que se proporciona para luchar contra la diabetes del gato suele ser de dos tipos, bien en pastillas, bien inyectada. La que se ofrece en pastillas tiene unas tasas bastante poco fiables de absorción y un defecto que cualquier persona responsable de un gato enfermo debe valorar.

El tiempo de reacción del efecto de las pastillas llega a alcanzar los cuatro meses. Eso significa que si la diabetes del gato está en una fase avanzada, es probable que el animal no sobreviva al tratamiento.

La otra opción para combatir la diabetes del gato son las aplicaciones inyectables, que habrán de administrarse, como suele ocurrir en algunas personas, por un acompañante, en este caso el dueños de la mascota.

Así, si usted tiene el problema en casa un problema con la diabetes del gato, tendrá que emplear su tiempo en administrar las dosis, controlar regularmente la cantidad de azúcar en sangre con un glucómetro o con la orina aplicada sobre una banda de papel especial.

Sin duda una tarea delicada y dedicada que pondrá a prueba su amor por su mascota.