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La caries dental está causada por una prolongada exposición a los ácidos producidos por las bacterias que residen en la boca. No podemos evitar la presencia de bacterias en el aire; cuando respiramos, éstas entran en la boca y se adhieren a su interior, incluyendo los dientes. De hecho, hay más microorganismos en una boca que habitantes en todo el mundo.

El azúcar es el principal culpable de la aparición de caries, porque es el alimento para las bacterias. Éstas elaboran ácidos como subproductos de su digestión. Esos ácidos corroen el esmalte dental, hasta que aparece un hoyo o cavidad en el diente.


La historia comienza en el siglo XVII, cuando se desarrollaron las plantaciones de caña de azúcar en el “Nuevo Mundo”. Hasta entonces, los alimentos se fabricaban y preparaban con mucho menos azúcar. En el siglo XVIII surgieron las primeras plantaciones de remolacha azucarera en Inglaterra. Ahora, casi todos los alimentos que tomamos, desde el cereal del desayuno hasta la chuleta o los huevos de la cena, contienen una cantidad extra de azúcar. Las bacterias que se alojan en nuestros dientes deben sentirse afortunadas de vivir en el siglo XXI, porque tienen una provisión prácticamente ilimitada de comida gratis.

Si no nos cepillamos los dientes, estamos perdidos con las bacterias y el azúcar. Dejar que las bacterias se alimenten de los restos de azúcar que quedan en nuestras bocas y produzcan ácidos, les da tiempo para formar una colonia muy organizada entre las encías y los dientes, comúnmente llamada “placa”. La placa actúa como un lecho para los ácidos que se posan en la superficie de nuestra dentadura. Sin limpieza dental, los ácidos se comerían el esmalte de nuestros dientes a voluntad, creando deterioro dental y caries.

El deterioro dental consiste en la desmineralización. En otras palabras, el tejido exterior del diente es tan duro porque está formado por un 95% de minerales. Normalmente, la saliva es un remineralizador natural que actúa cuando los ácidos comienzan a desmineralizar, pero cuando se ha formado placa, la saliva no puede reparar el daño. Los ácidos comienzan a formar un pequeño agujero en el esmalte, y una vez que han perforado la dentina, carcomen el tejido dental de adentro hacia afuera. Ésto hará necesaria la intervención del dentista para obturar las caries, o incluso realizar un tratamiento de conducto.

La placa también hace que la concentración de ácido aumente (Ph 4 o menos), causando más daño al esmalte exterior del diente. La saliva necesitaría dos o más horas para penetrar la placa y comenzar su acción reparadora.

Hay varias medidas preventivas que podemos tomar contra este proceso. Conozco personas que se han pasado a una dieta exenta de dulces para reducir su consumo de azúcar. Hay mucha gente que se lleva un cepillo dental y dentífrico al trabajo o a su lugar de estudios, para lavarse los dientes cada vez que comen algo. Algunos hasta se llevan su hilo dental en el bolsillo.

Quisiera prevenirlos sobre dos puntos: Primero, no confíen demasiado en los compuestos con flúor. Los niños pequeños que usan demasiado flúor, incluso si se debe a que tragan pasta dental accidentalmente, desarrollan fluorosis dental (una serie de manchas amarillas y blancas en sus dientes) en la niñez tardía. Tome flúor sólo en las dosis indicadas por un profesional.

La segunda precaución es: evite el cepillado excesivo. La gente que se cepilla demasiado los dientes, o que aplica demasiada presión al cepillo, hace que sus encías se retraigan y dejen expuestas las raíces dentales directamente a la acción de los ácidos.

Ahora, quisiera sugerirles dos cosas: Una, límpiese los dientes con frecuencia cepillándolos suavemente y usando hilo dental. Si el sonido del cepillo al pasar sobre sus dientes es tan audible como cualquier otro ruido de la casa, significa que se está cepillando demasiado fuertemente. Con el cepillado y el hilo dental, no necesita castigar tanto a su dentadura para eliminar la placa o las bacterias.

La otra sugerencia es que lleve siempre consigo chicles sin azúcar y que contenga xilitol, un compuesto natural. Escoja una goma de mascar que tenga xilitol como ingrediente principal. Este compuesto impide que las bacterias se instalen en los tejidos de la boca. El xilitol es un guardián natural de los dientes, que hace más fácil la limpieza de los mismos durante el día y completa el cepillado por la mañana y la noche.

El problema clave para la salud dental es el azúcar. Es casi imposible escapar de él, y tampoco es del todo saludable rehuirlo completamente. Pero debemos tratar de controlarlo y prevenir el deterioro que causa en nuestros dientes.