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La gripe estacional nos llega todos los años por las fechas en las que los días se acortan y el frío y la humedad se hacen reyes de nuestro entorno, en casa y en el trabajo. Es el momento propicio para que las últimas variantes de los virus se ceben con nuestras defensas y peor aún, con nuestro ánimo.

Podemos adelantarnos a la gripe estacional vacunándonos en las campañas anuales de los servicios de salud, pero una vez que nos toca, el malestar se hará con nosotros y sólo estaremos en condiciones de contar hasta siete, o cinco más dos, los días que estará con nosotros.

Si es cierto que cuando cogemos la gripe estacional, sólo nos queda esperar el alivio, también es verdad que algo podemos hacer para remediar sus efectos desagradables. Ese rosario de sensaciones que van desde la pérdida de apetito, el dolor de garganta o los dolores musculares a la tos persistente, los vómitos, la fiebre y hasta la diarrea.

Podemos hacer frente a los efectos de la gripe estacional con medicinas, o mejor aún, con remedios caseros, los de nuestras abuelas, tan sencillos, como sanos y con nulos efectos secundarios. Vamos a comentar alguno de ellos.

Uno de esos remedios bastante sanos es tomar tres esencias para administrar en gotas. Dos gotas de la de eucalipto, otras tantas de romero, de pino y dos cucharadas de aceite de almendra amarga. Todo se mezcla y se aplica sobre el pecho, friccionando suavemente. Los vapores mejorarán la expectoración y la respiración del paciente.

Otro remedio que funciona contra los síntomas indeseables de la gripe estacional es el jarabe resultante de cocer a fuego muy lento durante hora y media la mezcla de dos vasos de jugo de limón y seis cucharadas soperas de miel de abeja. Al enfermo hay que darle este jarabe cada hora los dos primeros días de su malestar y cada tres horas los siguientes.

Otro remedio excelente también para recomponer las vías respiratorias es hacer té y prepararlo con un poco de corteza de sauce. Hay que tomarlo bien caliente y varias veces durante el día. El preparado alivia al paciente.

Y si hablamos de aplicar calor y de las vías respiratorias, un remedio tradicional de nuestras madres y abuelas que resulta infalible en todas sus versiones, que hay muchas para la gripe estacional. Nos referimos a inhalar el vaho de una palangana o barreño con agua caliente en los que previamente se hayan hervido abundantes hojas de eucalipto.

Para potenciar el efecto, el enfermo habrá de cubrirse la cabeza con una toalla y colocarse sobre la palangana o el barreño con la finalidad de inhalar los vapores. Las variantes de este remedio son, entre otras, la sustitución del eucalipto por resina de pino o tomillo silvestre.

Y una última, si el mal viene acompañado de irritación de garganta. Media cucharada sopera de sal disuelta en medio litro de agua caliente, utilizar el agua salada para hacer gárgaras a lo largo del día.

Al final de todo, no es lo que la gripe estacional haga con nosotros, sino lo que nosotros hagamos para que nos deje en paz, si no podemos con esta leve enfermedad transitoria, sí al menos de los efectos que la acompañan.