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Qué mejor manera de contribuir a la salud familiar que instalar nuestro interés en la más proactiva de las atenciones, la prevención. Podemos estar informados de lo que hay que hacer para atender cualquier imprevisto que afecte a la salud, como es el caso de los accidentes, pero si no contamos con los medios, nuestros conocimientos nos servirán para lo justo o para nada en un momento de crisis.

Y qué mejor forma de contribuir a la prevención de los accidentes en casa que completar un buen botiquín con el que hacer frente a los accidentes que vengan. ¿Qué le parece si repasamos el contenido esencial de un completo botiquín de casa? Por la seguridad de toda la familia.

Lo primero es disponer de una bolsa portátil cerrada con cremallera para agrupar todos los recursos de nuestro botiquín en un solo lugar. Vale cualquier bolso limpio, medianamente estanco que quepa en un lugar bien situado de la casa y cuya localización conozca cualquier persona de la familia.

Un lugar ideal, los armarios del baño, los estantes de la parte de arriba, para garantizar que los pequeños no lo cambien de sitio y para que no entorpezca el almacenaje, por ejemplo, de toallas o rollos de papel higiénico.

Pero vamos con el contenido. El botiquín debe contener entre doce y dieciocho tiritas selladas de forma individual, todas dentro de una caja fácilmente reconocible. También debe contener dos rollos de esparadrapo de anchos diferentes, para necesidades de sujeción de las gasas en zonas del cuerpo más o menos extensas.

Del mismo modo, dos tipos de gasas, en rollos, y en la forma de apósitos en sobres sellados, todos de diferentes tamaños.

Un botiquín bien surtido debe contener, además, otro rollo, en este caso, de vendas, si es posible más de uno en diferentes tamaños, y hasta se recomienda que alguno de ellos sea elástico para tratar adecuadamente las necesidades de sujeción e inmovilización en esguinces y torceduras. Estas vendas de presión son ideales para contener y controlar los riesgos de hemorragias menores.

Siendo más exhaustivos en la labor de confeccionar nuestro botiquín para primeros auxilios, tampoco está de más incluir bolsas de hielo químico, que se activan cuando se las agita, insustituibles para reducir las hinchazones.

Guardar un espacio para un paquete de suturas adhesivas, otro para un bote de antiséptico, como el famoso Betadine, que también se ofrece en polvo o cremas con cortisona, antibióticos de uso tópico, ampollas con solución salina para el lavado de ojos y unas utilísimas tijeras sólo mejorarán nuestro botiquín y lo pondrán casi a la altura de los de un centro de atención de primeros auxilios.

Por último, y no menos importante, es añadir una relación de direcciones y teléfonos de emergencias, de servicios de ambulancias, de bomberos o de policía, que permitirán manejar mejor la situación de crisis.

Muy especialmente, si, por cualquier motivo, el botiquín ha de ser usado por alguna persona que no está al tanto de a quien llamar en su zona de residencia por ser un visitante, tal vez un familiar recién llegado a nuestra casa.